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Relaciones

No lastimes a una buena mujer sólo porque tienes miedo de comprometerte

No lastimes a una buena mujer sólo porque tienes miedo de comprometerte

¿Por qué introducirla a tu mundo si no tenías el plan de mantenerla a tu lado? Es algo cruel ilusionar a una buena mujer, hacer que se enamorara de ti, y luego desaparecer de su vida solo porque te dio terror la idea de comprometerte en la relación.

Si ya sabías que era algo que no podías controlar en ti, ¿por qué dañarla? ¿Por qué intentarlo siquiera con ella? Actuaste muy bien, le hiciste creer que ella era una parte importante de tu vida, te esforzaste en hacerla sentir feliz a tu lado. Todo parecía genial, se sentía afortunada de tenerte, y entonces, la dejaste plantada, sin darle explicaciones, sin tener nada a que aferrarse. Te fuiste y le rompiste el corazón con tu ausencia.

¿Eres capaz, al menos, de darte cuenta del daño que le hiciste? No tienes idea de lo terrible que es despertar sentimientos de amor en una mujer cuando no tenías la mínima intención de darlo todo o de amarla siquiera en algún momento. Pero lo peor de tus actos es que sí tenías la intención de amarla, sí la querías en tu vida. Te gustaba, era hermosa y te hacía sonreír, pero en el momento que te diste cuenta que estabas enamorado, te asustaste y huiste como el cobarde que eres.

Notaste que las cosas se tornaban serias entre ustedes y te aferraste a la idea de que un amor te iba a enjaular. Creíste que te quitaría la libertad, te sentiste sofocado, ya no podías respirar, pero todo estaba en tu cabeza, en tu imaginación. Y como siempre, hiciste lo que mejor sabes hacer, correr y alejarte en vez de enfrentar la situación con madurez y mente abierta.

Lo más detestable de esa acción es que hiciste que ella se preguntara si había hecho algo mal o si había algo malo en general con ella. La hiciste dudar de sus acciones y decisiones. La pusiste en una posición en la que no se creyó suficiente, le dejaste una herida emocional imperdonable, y no lo merecía. Ella era una buena mujer que valía demasiado como para romper sus ilusiones de forma tan brusca.

Merecía por lo menos un cierre, una explicación del por qué querías distanciarte. Ella merecía escuchar la verdad, aun cuando no quisieras seguir la relación, debiste hacer frente al problema y ser honesto. Pero preferiste el camino fácil, el de los cobardes. Porque es que eso es lo que te define, ¿no es así? Eres ese tipo de hombre que se aleja cuando se empieza a encariñar demasiado. Congelas tu corazón para acabar con el calor que ella te daba.

Preferiste perder a esa gran mujer solo por miedo a mostrarte vulnerable. Por miedo a perder tu fachada de conquistador que no necesita del romance y de una mujer que lo ame. Te convences de que eres ese hombre de piedra, pero sabes que eres capaz de amar y abrirte a una relación. No te permites sentir demasiado y bloqueas las emociones con la distancia inesperada.

Ella era una buena mujer, una de esas que no vuelven a llegar a tu vida. Te puso en un pedestal, la trataste tan bien que decidió abrirse contigo y entregarte todo de sí misma. Y al final del día, le rompiste el corazón por tu absurdo temor al compromiso.

Ya no hagas eso, si no estás dispuesto a comprometerte, entonces no las ilusiones. Más bien date la oportunidad, deja de huir y quédate en sus brazos. Para entonces sabrás que el miedo era infundado y serás más feliz que nunca.


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