Share This Post

Reflexión / Relaciones

Esposo, tu amante te ha venido a buscar, está en la puerta esperando

Esposo, tu amante te ha venido a buscar, está en la puerta esperando

No creas que esa mujer a la que engañas y das por sentado siempre estará a tu lado. Toda persona tiene un límite, nadie merece ser tratado con indiferencia e irrespeto. Tal vez ella ha tenido la paciencia para fomentar su amor, pero si tú dejas de luchar por ella, llegará el momento en que la pierdas para siempre. Y cuando ocurra, será tu mayor arrepentimiento no haber hecho nada por ella.

Hoy te traigo una historia de una mujer dedicada enteramente a su familia y a su esposo. Con amor y afecto siempre se tomó la responsabilidad de hacer que su hogar se mantuviera unido. Pero la vida le tenía una sorpresa no muy grata, una que le hizo darse cuenta quién era el hombre que la acompañaba. Y déjame decirte que cuando una mujer dice ya no más definitivamente, no hay vuelta atrás.

Lee esta historia de matrimonio, valores, respeto y reflexión:

Hace tiempo noté que mi esposo se la pasaba en el celular más de lo normal, se metía al baño con él y duraba hasta 30 minutos.

Lo raro es que cuando andaba borracho yo lo revisaba porque caía muerto. Se quedaba SÚPER dormido y yo tenía todo el tiempo para revisarlo; nunca le puso contraseña, pero siempre borraba chats de WhatsApp y llamadas, siempre tenía el historial limpio y empecé a notar que antes de entrar a casa se quedaba en el carro como 2 minutos con él en la mano (yo lo veía por la ventana).

Así que me entró la duda y empecé a poner más atención para ver con quién hablaba, en una ocasión vi de reojo que le llegó un mensaje de una mujer; así que me aprendí el nombre, y empecé a buscar entre sus contactos de Facebook y NO la tenía agregada. Me pareció sospechoso y revisaba sus conversaciones y las borraba de inmediato. Así que me MONTE EN UNA ESPECIE DE PELICULA, y un fin de semana me di cuenta que le llegaban y llegaban mensajes de ella pero al revisar no había NADA.

Así que esta semana estando en casa le llegó un mensaje de ella que decía: “eit” (él estaba en el baño y había dejado el celular en silencio) le respondí diciéndole: “Eit hermosa”, y ¡zas! Entonces me dice: “Hola amor, sé que estás ocupado, pero quería que supieras que muero de ganas de vernos ya mañana”; le dije: “¡Ahh! es cierto, recuérdame dónde y a qué hora, hermosa”, y me dio dirección y hora. Me despedí diciéndole que venía mi esposa y borre todo, pero antes tomé capturas de pantalla y me los envié a mi WhatsApp y borré de su celular TODO, pero antes entré a sus contactos y cambié MÍ NUMERO por el DE ELLA, cambié los nombres, ella tenía una foto de perfil de un paisaje así que la robe y la puse en mi perfil de modo que ya las dos teníamos la misma foto (cosa que no notó).

El caso es que saliendo del baño le dije: “OYE, me está pidiendo mi mamá que vaya mañana a las 10 am con ella a revisión médica y como tú NO trabajas mañana, pues quédate con los niños”.

Pues… puso mala cara, discutimos porque no quería, pero lo convencí, y me fui a la cocina dejándolo sólo.

¿Pues, qué creen? Me envió un WhatsApp diciendo: “Hermosura, no podré verte mañana porque surgió una emergencia con mi madre, ¿podemos vernos mañana a la 1pm?”. Yo le puse: “Claro mi amor, a esa hora nos vemos”, me puso: “Bueno, bye mi chaparrita, gracias por ser tan comprensiva. Te dejo porque estoy acompañado” y yo le respondí: “OK besos”.

¡Claro que sentí morirme! Me puse a limpiar la cocina, tomé foto de la conversación, me fui después de un rato a dormir con él, quería gritarle y reclamarle pero NO. En la mañana me guardé su celular y salí directo a donde se iban a ver y empezó a llamar y llamar del teléfono de casa a su celular, no respondí, lo tenía en silencio. Fui, llegó la chica, supe que era ella porque mandó mensaje: “Amor ya estoy aquí”, y le dije: “Ya voy llegando, ¿cómo te vestiste guapa?”. Me dijo: “Traigo la blusa rosa que me regalaste”, así que supe quién era de inmediato, me acerqué y le dije: “¡Hola! Fíjate que Rubén no pudo venir, pero ¿sabes quién soy? Mmm no… No sé, me respondió.

Bueno, vamos a caminar y te cuento, le dije. Yo soy Ana, la hermana de Rubén, el me pidió que venga para decirte que se decidió y que quiere irse con vos, que no aguanta más a la mujer. Me dijo que te pase la dirección y que vayas a buscarlo a las 21, él te va a estar esperando.

Ahora prefería quedarse en la casa para poder empacar sus cosas. A estas alturas, esta mujer no sabía que cara poner, pero orgullosa y con cara de victoria me miró y dijo: yo sabía que se iba a animar. Hoy mismo voy a sacarlo de ahí. Me despedí de ella y volví a casa.

Cuando llegué, mi marido seguía enojado porque tuvo que quedarse en casa con las nenas, lo miré y solamente le dije que se quede tranquilo, que pronto tendría tiempo para disfrutar. Me preguntó que por qué le decía eso, y si bien tenía ganas de dedicarle mis peores insultos, me callé una vez más. Llamé a mi mamá para explicarle lo que pasaba y le pedí que se llevara a las nenas a su casa.

Me fui a nuestro dormitorio, agarré un bolso y guardé toda su ropa. Entre miedo y orgullo empecé mi plan, me planché el pelo, me maquillé, busqué entre toda mi ropa interior ese conjunto que él me regaló hacía meses y nunca pude estrenar. Me puse ese vestido que a él le encantaba como me quedaba, pero por no tener tiempo por estar en casa todo el día limpiando, cocinando, cuidando las nenas, lavando y planchando su ropa para que fuera a trabajar bien prolijo, hacía mucho no lo usaba y sinceramente ni me preocupaba por verme bien. Creí que con esperarlo con la comida servida y la casa en orden ya cumplía con mi rol de mujer.

Cuando me vi al espejo me sentí como hacía mucho no me sentía, me sentí una mujer hermosa, arreglada, así como la mujer por la que mi marido prefería cambiarme en vez de ayudarme a tener un tiempo para mí y poder arreglarme como cuando éramos novios.

Él eligió el camino más simple, me reemplazó. Y por fin yo lo estaba entendiendo, él no me valoró y eso me dolió… ¡Sí que dolió! Pero soy mujer y mamá. No había tiempo para llorar, tenía que terminar lo que había empezado, así que lo llamé, me recosté en la cama y lo esperé.

El entró a la habitación, ya preparado para seguir la pelea, y cuando me vio no entendía nada, se acercó y me besó. Sí, yo también lo besé…tenía la necesidad de despedirme. Mi cabeza no paraba de pensar, mi corazón se aceleraba y mientras me apoyaba en su pecho podía sentir como latía su corazón, cerré los ojos y pude vernos a los dos en nuestra época de novios.

Lo bese en la frente y le agradecí por las hijas hermosas que me dio, le pedí que se ponga la ropa que había dejado preparada para él sobre la silla.

Sin entender mucho lo que pasaba, lo hizo. El creyó que íbamos a tener una salida romántica, nosotros dos solos. “Ay Valeria, estás tan hermosa como cuando te conocí. Cuanto hace que no te veía así”, me dijo. Y yo no pude responder nada.

Son las 21:05, suena el timbre― Es para vos Rubén ―le dije― Agarra ese bolso que es pesado para mí. Atendimos la puerta los dos, y ahí estaba ella, mi marido estaba pálido. “¿Qué haces acá?”, preguntó. “Vos me pediste que viniera a buscarte”, dijo ella.

―Quédate tranquilo Rubén, la que le pidió que viniera a buscarte fui yo, la verdad que no quiero seguir con alguien como vos a mi lado, así que agilicé las cosas y como a ella le prometiste dejarme, te ayudé porque sé que te falta mucho valor para hacerlo vos.

―Vayan yendo chicos, Rubén, gracias por hacerme dar cuenta de lo que valgo y lo que merezco, un verdadero compañero de vida, alguien que me quiera como soy y me ayude a sacar la mejor versión de mí. Te deseo mucha suerte en tu nueva vida de pareja, ojalá a ella la valores. Por mi parte quiero que sepas que podes venir a ver a las nenas cuando quieras.

Y a vos querida… ¡a vos te deseo suerte! Y mucha paciencia porque la vas a necesitar cuando él esté enfermo y no te salga la sopa como a su mamá, cuando no logres que la camisa quede planchada como a él gusta, cuando quieras hablar de tu día y el solo quiera ver el partido en el sillón. Lo demás dejo que lo descubras sola. No les robo más tiempo, ¡sean felices! Yo voy a intentar serlo también, por lo pronto me voy con mis amigas.

Deja de creer que esa mujer buena es una tonta, valórala en vez de despreciarla, apréciala en vez de engañarla. Una mujer así no se consigue a la vuelta de la esquina. Deja de comportarte como alguien que necesita más opciones y valora lo valioso que tienes a tu lado.


Share This Post

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Ir a la barra de herramientas